
Los habitantes de Málaga llevan el nombre de malagueños en español, o malagueñas en femenino. En francés, la forma utilizada por la prensa y las guías de viaje es Malaguènes. Este gentilicio deriva directamente del topónimo español Málaga, que a su vez hereda una raíz fenicia de hace varios milenios.
Malagueños, Malaguènes: entender el gentilicio de Málaga
En español, la construcción del gentilicio sigue un esquema común: el sufijo -eño/-eña se añade a la base del nombre de la ciudad. Este sufijo, muy productivo en castellano para formar adjetivos de origen geográfico, da « malagueño » en masculino singular, « malagueña » en femenino singular, y sus plurales respectivos.
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El municipio de Málaga, la Junta de Andalucía y la oficina de turismo utilizan esta forma en sus documentos administrativos y sus soportes de comunicación. El término sirve tanto de gentilicio (nombre) como de adjetivo calificativo: se habla de una tradición malagueña, de un acento malagueño.
Para conocer más en detalle el nombre de los habitantes de Málaga y sus variantes, la forma francesa Malaguènes sigue siendo la más común en la edición geográfica francófona. La revista Conflits la emplea, por ejemplo, en un artículo de 2020 dedicado a la ciudad.
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Origen fenicio del topónimo Málaga
El gentilicio malagueño tiene su raíz en el topónimo antiguo Malaka, nombre dado por los fenicios al asentamiento que fundaron en la costa mediterránea andaluza. Esta fundación data del siglo IX antes de nuestra era, lo que sitúa a Málaga entre las ciudades más antiguas de Europa occidental.
El significado exacto de Malaka es objeto de debate. Varias hipótesis circulan entre los historiadores y los mediadores culturales locales:
- Un vínculo con una actividad económica local, posiblemente la salazón de pescado, actividad atestiguada en los asentamientos fenicios de la Mediterráneo occidental.
- Un vínculo con una deidad fenicia, hipótesis difundida por divulgadores locales en 2024 sin que se haya establecido un consenso académico.
- Una derivación más general de un término semítico que designa un lugar de comercio o un puerto, coherente con la función comercial del asentamiento.
Los romanos retomaron el topónimo en la forma Malaca, luego los poderes musulmanes y cristianos lo conservaron con ajustes fonéticos menores. Esta filiación ininterrumpida de Malaka a Málaga explica por qué el gentilicio actual aún lleva la huella del nombre fenicio original.
Cómo se ha fijado el gentilicio malagueño en la lengua española
El sufijo -eño no es el único procedimiento de formación de gentilicios en español. Algunas ciudades andaluzas utilizan -ense (como Almería con almeriense) o -ano (como Sevilla con sevillano). La elección del sufijo depende de factores históricos y fonéticos más que de una regla gramatical estricta.
Para Málaga, la forma malagueño se ha impuesto por el uso popular antes de ser ratificada en los textos oficiales. La « g » intercalada entre la vocal final de la raíz y el sufijo (-gueño) es un fenómeno fonético regular en castellano, destinado a mantener el sonido duro de la « g » ante la vocal « e ».
Esta particularidad ortográfica distingue el gentilicio de Málaga de aquellos construidos sobre bases similares. También es la que explica la francización en Malaguène, donde la « è » abierta reproduce la vocal tónica española.

Malaguènes en francés: uso y adaptación
La transposición de un gentilicio español al francés no sigue un protocolo oficial. La Academia Francesa no publica una lista normativa de gentilicios extranjeros. El uso se establece por la práctica periodística, las guías de viaje y los libros de geografía.
Para Málaga, Malaguènes sigue siendo la forma más atestiguada en francés en las publicaciones recientes. Existen algunas variantes (Malagais, Malagans), pero son marginales y no figuran en ninguna fuente de referencia consultada.
El paso de malagueño a Malaguène obedece a una lógica simple: el sufijo español -eño es reemplazado por el sufijo francés -ène, más natural para un hablante francófono. El acento grave en el « è » señala la vocal abierta, fiel a la pronunciación española.
Gentilicio e identidad cultural en Málaga
El término malagueño va más allá de la simple designación geográfica. Califica un conjunto de rasgos culturales propios de la ciudad: un acento andaluz reconocible, una tradición culinaria específica, una relación particular con el mar Mediterráneo. Decirse malagueño marca una pertenencia local distinta de la identidad andaluza en un sentido amplio.
Esta matiz se encuentra en la Malagueña, forma musical del flamenco nacida en la provincia, y en la gastronomía local, donde algunos platos llevan el calificativo malagueña para señalar su origen. Por lo tanto, el gentilicio funciona como un marcador cultural tanto como un término administrativo.
La filiación entre el asentamiento fenicio de Malaka y el gentilicio contemporáneo malagueño abarca más de veintiocho siglos de historia urbana continua. Son raras las ciudades europeas cuyo gentilicio conserva una huella tan directa de su nombre fundador.